En Busca De Ti
Leom es poeta, novelista y filósofo; un creador nacido en Albania, pero moldeado por el inmenso abrazo del mundo entero. No pertenece a una sola tierra porque ha caminado tantas que su alma se volvió un mapa vivo: ha cruzado montañas y mares, ha respirado lenguas ajenas como si fueran recuerdos propios, y ha llevado en la memoria los cantos, los colores, las sombras y los silencios de innumerables pueblos. Dondequiera que vivió, dejó palabras sembradas; y dondequiera que partió, se llevó historias que solo él sabía escuchar. Por eso afirma que su hogar no es un lugar, sino la vastedad misma del mundo, y que la patria verdadera del poeta es el eco de su propio paso. Es autor de setenta y dos libros, poemarios, novelas, proverbios, sonetos, obras espirituales, escritos con la naturalidad de quien oye tres corazones palpitar al mismo tiempo: el albanés, el español y el inglés. En cada una de esas lenguas respira una voz distinta, pero la misma luz. Su obra, abundante como un río que no conoce estiaje, alcanza un brillo singular en un logro que parecía inalcanzable: quinientos años después de Shakespeare, Leom se convierte en el primer poeta capaz de devolver al mundo la respiración auténtica del soneto shakesperiano. Desde los ciento cincuenta y cuatro sonetos del Bardo, nadie había osado recuperar esa forma con la misma fidelidad, con la misma hondura, con la misma gracia. Pero Leom sí: por eso ha escrito más de dos mil sonetos y continúa, como si una fuente inagotable manara desde un tiempo remoto a través de su pluma.De ese impulso nacen los “Sonetos Leomnianos”, escritos en inglés: una constelación propia donde la arquitectura shakesperiana vuelve a levantarse, más rica, más amplia, más llena de metáforas que curan, de pensamientos que iluminan, de visiones que tocan lo invisible. Allí donde Shakespeare suspiró, Leom respira; y donde Shakespeare dejó una ventana abierta, Leom construye un puente hacia otro siglo. En todas sus novelas, versos y aforismos, lo clásico renace como si acabara de brotar, y lo nuevo adquiere la solidez de lo eterno. Leom no solo escribe: revela. No solo compone sonetos y alimenta mentes y corazones: abre caminos donde antes solo había niebla. Y en cada uno de esos caminos, el lector encuentra una huella que no se desgasta, una voz que no envejece, una emoción que siempre vuelve a nacer. Porque Leom no es únicamente un creador: es un faro. Y quien lo lee, aunque no lo sepa, camina un poco más cerca de la luz.